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La educación entrerriana en contexto

CGE 3

Analizamos los datos arrojados por el operativo Aprender 2024 y un informe del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER).

 

Por Glosa

La situación educativa en la provincia de Entre Ríos presenta una paradoja estructural: es la jurisdicción con la mayor inversión por alumno de la Región Centro, pero sus resultados académicos no logran despegarse de la media nacional y muestran una preocupante regresión en los niveles de excelencia. El siguiente análisis, basado en los datos del operativo Aprender 2024 y el informe del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER), detalla los indicadores clave tanto en el nivel primario como secundario.

La evaluación de 2024 en el nivel primario se centró en la alfabetización inicial, revelando una profunda brecha según el sector de gestión y el nivel socioeconómico (NSE).

En cuanto al desempeño en lectura, existe una disparidad notable entre los establecimientos. Mientras que en la educación privada el 27% de los alumnos alcanza el nivel V (máximo desempeño) y un 32,2% el nivel IV, en las escuelas estatales estas cifras caen drásticamente al 10,7% y 22,4% respectivamente.

El nivel socioeconómico es un determinante crítico. En los sectores más postergados (NSE bajo), el 5,6% de los niños son "lectores incipientes" con graves dificultades de comprensión, frente a solo un 1,25% en el NSE alto.

Entre Ríos tiene una configuración social compleja en lo que hace a la distribución escolar: presenta una concentración del 27,1% de sus escuelas en el quintil medio-bajo y solo un 17,1% en el quintil más alto, una proporción inferior a la de Córdoba.

En el nivel secundario (5° y 6° año), los resultados reflejan una tendencia nacional de deterioro en ciencias exactas y una leve mejora cuantitativa (pero no así cualitativa) en lengua. En esa materia, el 55,8% de los estudiantes entrerrianos alcanzó el nivel "Satisfactorio". Si bien esto representa una mejora en la proporción básica respecto a 2022, se registró una caída de 7,8 puntos porcentuales en el nivel "Avanzado". La brecha de gestión persiste: el 63% de alumnos de escuelas privadas logró niveles satisfactorios contra el 52,6% en las estatales.

En matemáticas la situación es alarmante. El 50,2% de los estudiantes de la provincia se ubica "Por debajo del nivel básico", lo que significa que no dominan los contenidos mínimos esperados para su edad. En las escuelas estatales, esta cifra de exclusión académica trepa al 55,7%.

Al comparar con la Región Centro, Entre Ríos muestra un desempeño en lectura similar al de Córdoba (56,7%) y superior al de Santa Fe (51,8%). Sin embargo, en Matemática, Córdoba presenta un mejor escenario con solo un 44,3% por debajo del nivel básico, frente al 50,2% de Entre Ríos.

Uno de los hallazgos más disruptivos del informe del CEER es la relación entre el gasto y el rendimiento. En efecto, de acuerdo al presupuesto 2023, Entre Ríos lidera la inversión educativa en la región con un gasto estatal de $914.919 por alumno, superando a Santa Fe ($754.415.000) y a Córdoba ($618.282.000).

Por otro lado, el sistema provincial cuenta con un promedio de apenas cinco alumnos por cada cargo docente. Esta cifra se considera "extraordinariamente baja" y señala un desbalance entre la magnitud de la planta docente y la matrícula escolar. El problema no parece ser la falta de recursos económicos (que son fundamentales) sino la gestión y eficiencia de los mismos (económicos, humanos y pedagógicos).

Se observa una "huida" sostenida del sector estatal. Desde 2021, la matrícula estatal ha caído (un -1,4% solo en 2024), mientras que la privada crece sostenidamente (+0,2% en el último año). Esto sugiere que las familias buscan mejores condiciones educativas fuera del sistema público.

Por otro lado, el éxito académico está ligado a la linealidad del recorrido. El 15,6% de los alumnos ha repetido al menos una vez, y el 17,6% asiste con sobreedad. Estas condiciones reducen drásticamente las posibilidades de alcanzar niveles de desempeño avanzados.

Por último, los factores como la cantidad de horas de clase y la estabilidad del docente (titularidad) impactan directamente en el rendimiento. En Entre Ríos, los sectores más pobres acceden a ofertas más precarias, es decir, menos horas de clase y directivos suplentes o interinos.

La provincia pareciera enfrentar enfrenta una crisis de eficiencia (un término muy de esta época). A pesar de contar con el presupuesto por alumno más alto de la región y una relación docente-alumno privilegiada, el sistema no logra traducir esa inversión en excelencia académica, perdiendo terreno en los niveles más altos de aprendizaje y enfrentando una segregación creciente entre el sector público y el privado