
Indagamos en los principales tópicos del gobernador en las aperturas de 2024 y 2025.
Por Glosa
En las aperturas de sesiones ordinarias de 2024 y 2025, Rogelio Frigerio articuló una visión de gestión basada en la transparencia, el orden fiscal y la diferenciación simbólica respecto a administraciones anteriores, consolidando una narrativa que busca instalar la austeridad y el mérito como motores de transformación provincial.
Desde su asunción en 2023, Frigerio eligió la “verdad” como fundamento de su gobierno, diagnosticando una provincia “sin plata y endeudada”. Este enfoque se profundizó en la apertura de sesiones de 2024, donde calificó la situación como “caótica” y explicitó un faltante de 100.000 millones de pesos para cubrir sueldos y deudas. Para 2025, el mensaje giró hacia la resolución de ese problema, resaltando la transición de un déficit del 7,6% del gasto en 2023 a un equilibrio financiero y superávit primario en 2024, logrando avances pese al recorte de transferencias nacionales.
En cuanto al balance de gestión, el año 2024 estuvo marcado por el “achique del Estado” y el control de daños: reducción a la mitad de los cargos políticos y eliminación de gastos reservados. Para 2025, Frigerio presentó la “cosecha”, con la reactivación del 100% de la obra pública provincial, el ahorro de 7.000 millones en medicamentos y una reducción del 40% del déficit de la Caja de Jubilaciones.
La agenda legislativa evidenció para el gobernador una evolución: leyes de emergencia y transición hacia reformas orientadas a la calidad democrática, como la Boleta Única de Papel, la Ley de Ética Pública y la Ficha Limpia.
Como estrategia primordial, un poco desgastada quizás, Frigerio construye identidades y polariza el escenario político, contraponiendo a los “vivos de la política” con los “entrerrianos de bien”. El Estado viene siendo presentado como una “guarida” de militancia en gestiones anteriores, mientras su gestión se asocia al “profesionalismo” y al “sentido común”. Como ya van dos años de gestión, se supone que esos latiguillos podrían atenuarse.
El léxico recurrente refuerza esta narrativa: “verdad” para distanciarse de la política tradicional, “sentido común” frente al “fanatismo”, “privilegios” para justificar ajustes, “ADN Entrerriano” como recurso identitario ligado al orgullo y la cultura del trabajo, y “transparencia” como eje de digitalización y acceso a la información.
El estilo de Frigerio se percibe directo y concreto, con un tono de “periodismo de datos” al informar porcentajes de ahorro o montos de deuda. Los exordios siempre incluyen agradecimientos y referencias emotivas, como la mención a su abuelo. En la exposición de 2024 se enfocó en el “desorden”, mientras que la de 2025 se centró en los “logros” bajo la metáfora de la siembra y la cosecha.
La argumentación se apoya en la gestión eficiente “sin recursos”, y las conclusiones apelan a la unidad y a frases aspiracionales, como “Entre Ríos ya está en marcha” o “volver a brillar”.
En lo pragmático, los discursos tienen como escenario la Asamblea Legislativa, pero el verdadero interlocutor, se adivina, es el ciudadano que “hace el esfuerzo”. En 2024, el mensaje a la Nación fue de acompañamiento, pero con reclamo de recursos; en 2025, el gobernador se mostró más firme en el federalismo, mencionando demandas judiciales por deudas y excedentes energéticos.
En cuanto a los enunciados recurrentes, se destacan los asertivos (descripción de la herencia recibida para bajar expectativas), los compromisos (“terminar con los curros”, funcionarios que se van con él al terminar el mandato) y los directivos (invitación a legisladores de la oposición a dejar “mezquindades” y aprobar reformas).
De cara a la próxima apertura de sesiones, se espera que Frigerio mantenga la dicotomía con latiguillos recurrentes como entre “oscuridad/caos” y “luz/orden”, con la austeridad, el mérito y la modernización como pilares justificativos para la reducción del Estado, proyectando terminar su mandato con una planta reducida, pero más eficiente. Nadie espera que esta narrativa se rompa, porque, de algún modo, es la que viene ganando elecciones y buena imagen. El proyecto de reforma previsional seguramente necesite de otros tópicos para surtir efecto a posteriori.
¿Habrá alguna sorpresa?
Fotografía: Prensa del Senado de Entre Ríos