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Suicidio en Entre Rios: la necesidad de declarar la emergencia en salud mental

casos de suicidio

A pesar de leyes y planes, la falta de inversión y soluciones reales pone en riesgo a cientos de entrerrianos, principalmente a jóvenes.

 

Por Miriam Concettoni*

Entre Rios tiene la tasa de suicidios más alta del país, 19.80 cada 100 mil habitantes, el doble de la media nacional según los últimos datos estadísticos. Durante 2026 se registró en la provincia casi una muerte por suicidio por día, además de la alta tasa de consultas e internaciones en efectores de salud, tanto por ideación suicida como por intentos.

Podemos hablar del suicidio como un fenómeno multicausal, el consumo problemático (sustancias, pantallas, apuestas), comunidades conservadoras donde hay demasiadas cosas que no se hablan, secuelas de la pandemia y lo que significó la misma, pero sobre todo una profunda falta de sentido. Los suicidios se dan mayormente en jóvenes y esto no es una casualidad.

Estos datos son más que contundentes para generar la preocupación tanto en la población en general como en las autoridades estatales. No puede taparse el sol con un dedo. Sin embargo, lo que se viene planteando hasta ahora como plan para que esto cambie, parece que no alcanza. ¿Hay un plan?

La provincia, como así también el país, atraviesa una crisis sanitaria profunda, que se ve acentuada por las decisiones de recorte presupuestario. En este contexto, la salud mental ha sido siempre puesta en un segundo plano a la hora de planificar cómo invertir el dinero destinado a Salud.

Desde el año 2010 tenemos una Ley de Salud Mental, la Nº 26.657, una legislación profundamente respetuosa de los Derechos Humanos, que además de plantear que el sistema manicomial debe ser sustituido por un sistema de abordaje territorial y en hospitales generales, también supone para la salud mental un mínimo del presupuesto, el cual siempre ha tenido dificultades para cumplirse. A dieciséis años de la ley, su implementación todavía no se pudo llevar a cabo.

¿Es un tema presupuestario? A mi entender no lo es, o no podría reducirse sólo a eso. ¿No hay plata? ¿Cuánto le cuesta al Estado un día de internación en un hospital? ¿Cuánto le cuesta al Estado una internación en salud mental?

Aunque la nota es sobre suicidio, necesariamente ha derivado en un tema presupuestario, de política pública, de rol del Estado. Aunque estoy convencida de que no se puede tener diferente resultado aplicando las mismas formulas, es necesario advertir que nuestro sistema sanitario, que invierte mucho en "curar", invierte poco en prevenir.

La semana pasada, el gobierno provincial anuncio con bombos y platillos a “ORI”, una IA para orientar a padres y docentes ante la problemática del suicidio y otras problemáticas propias de la adolescencia. Seguidamente, colegios profesionales, asociaciones, universidades, casi todas las personas que tenían algo para decir, se pronunciaron en contra de la misma. Se puede buscar todo esto en las redes sociales si a alguien le interesa ampliar puntualmente sobre el tema.

Voy a tomar lo que para mí es lo más importante y controversial. Lo que cura, lo que sostiene, lo que acompaña a un sujeto en la práctica terapéutica, no puede ser una IA que de respuestas estandarizadas. Un algoritmo jamás va a poder abarcar la complejidad de ese caso en particular, porque no existen fórmulas, existen sujetos. Cada sujeto es único, su historia es única, y el proceso terapéutico es único. Lanzar a ORI implica desconocer esto.

Entonces, no voy a proponer nada nuevo. Se trata de trabajo cuerpo a cuerpo, sostén, salarios y condiciones dignas para los trabajadores de salud mental y, también, para los docentes de escuelas medias que enfrentan todos los días las múltiples y profundas problemáticas de nuestros gurises.

Se trata nada más y nada menos que cumplir la Ley de Salud Mental y declarar la emergencia. Volver al territorio y trabajar con los que saben, porque todos los días ponen el cuerpo.

Más campañas de visibilización y prevención, más espacios para hablar de lo que duele y, también, para hablar de suicidio. Porque, aunque hay un mito de que mejor no hablar, es precisamente todo lo contrario; hablar alivia, hablar cura el lazo con otros, pero el cara a cara, tener una comunidad a la que le importe la salud mental, pero en serio.

 

* Psicóloga. Ex Directora del Hospital Dr. Luis Ellerman