
Entre Ríos enfrenta un panorama más crítico que el resto del país.
Por Glosa
El reciente informe del INDEC sobre la Encuesta de Supermercados de febrero de 2026 nos ofrece una radiografía compleja de la realidad económica argentina en ese sector. El análisis demuestra la divergencia entre los valores nominales y reales, los cambios en los hábitos de pago y una sugestiva alerta sobre la provincia de Entre Ríos.
A primera vista, un incremento del 23,5% en las ventas a precios corrientes (nominales) respecto al año anterior podría parecer positivo. Sin embargo, la realidad económica se revela en el índice de ventas a precios constantes, que muestra una caída interanual del 3,1%.
Esta brecha es el dato de mayor relevancia: estamos ante un escenario donde el consumidor gasta más pesos para llevarse menos productos. El acumulado del primer bimestre del año ya arrastra una baja del 2,1% en términos reales, lo que marca una tendencia de contracción en el consumo masivo.
Al poner la lupa en la provincia de Entre Ríos, los datos sugieren una economía regional que enfrenta mayores desafíos que el promedio nacional.
Mientras que el total país creció un 23,5% en ventas corrientes, Entre Ríos registró una suba del 20,3%. Esto sitúa a la provincia muy por debajo de jurisdicciones líderes como Neuquén (30,0%) o Santa Fe (27,8%).
El ticket promedio en Entre Ríos fue de 30.823, sensiblemente inferior al promedio nacional de 35.058. Esto indica una canasta de compra más austera o una mayor sensibilidad a los precios en la provincia. En efecto, nuestro distrito cuenta con 104 bocas de expendio, pero sus ventas por metro cuadrado (529.958) están bastante lejos de la media nacional de 654.543.
Por otro lado, según la infografía de consumo del informe del INDEC, un entrerriano promedio gastó $32.779 en supermercados durante febrero, una cifra que palidece frente a, por ejemplo, los $156.477 de Santa Cruz o los $118.406 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una perspectiva alarmante.
Un fenómeno relevante es la mutación en los medios de pago. El uso de "Otros medios de pago" (que incluye billeteras virtuales y códigos QR) registró un crecimiento explosivo del 54,9% interanual.
Aunque la tarjeta de crédito sigue siendo la reina del financiamiento (43,6% del total de ventas), el avance de las billeteras digitales demuestra una digitalización acelerada del consumo minorista, posiblemente traccionada por promociones y reintegros. Por el contrario, las ventas por canales online siguen siendo marginales, representando apenas el 2,7% del total de la facturación.
Desde una perspectiva crítica, existen dos señales de alarma que no deben ignorarse. Por un lado, el personal ocupado total en el sector cayó un 2,0% interanual. Es preocupante que, a pesar de la apertura de nuevas bocas de expendio o el mantenimiento de las existentes, las empresas estén operando con menos personal, especialmente en las categorías de "Cajeros, administrativos y repositores", que sufrieron una baja del 2,2%.
Por otro lado, mientras que el rubro "Carnes" lideró los aumentos nominales (46,9%), el grupo de "Electrónicos y artículos para el hogar" mostró una caída nominal del 7,1%. En un contexto inflacionario, que un rubro caiga incluso en valores nominales implica un desplome real masivo, reflejando que las familias están postergando el consumo de bienes no esenciales para priorizar la alimentación.
El informe del INDEC de febrero de 2026 describe una economía de supervivencia. El consumidor argentino, y particularmente el entrerriano, está ajustando sus volúmenes de compra, migrando hacia medios de pago digitales y recortando drásticamente en bienes durables. Para Entre Ríos, el desafío es doble, ya que sus indicadores de crecimiento y ticket promedio muestran una recuperación más lenta que en los grandes centros urbanos o las provincias petroleras.
Fotografía: Clarín