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Ludopatía en los adolescentes

Ludopatia

Un drama social con “ausencia de palabra” también en Entre Ríos.

 

Por Glosa

En junio de 2024 la legislatura entrerriana sancionó una ley que promueve la prevención, la detección temprana, el tratamiento integral y la rehabilitación de la ludopatía en todo el territorio ¿Habrá tenido algún impacto desde su implementación? Un estudio del Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina de 2025, que incluyó a nuestra provincia, desprende conclusiones que trascienden la mera estadística y exponen una crisis estructural en la protección de las infancias y adolescencias frente al mercado del juego.

La investigación revela una desconexión absoluta entre la normativa legal y la arquitectura financiera digital actual. Mientras la ley exige ser mayor de 18 años para apostar, el 83% de los adolescentes utiliza billeteras virtuales para canalizar sus fondos hacia el juego. Este dato es lapidario: evidencia que las plataformas de pago digitales se han convertido en el vehículo principal para evadir los controles de edad, permitiendo una trazabilidad de dinero que las instituciones bancarias tradicionales solían restringir. Además, el 43% de los menores accede a través de intermediarios o facilitadores, lo que sugiere la existencia de una economía informal de "cajeros" que operan fuera de cualquier radar regulatorio.

Una de las conclusiones más inquietantes que arroja este estudio es la paradoja entre el conocimiento del peligro y la conducta. El 79% de los adolescentes que apuestan reconoce el riesgo de adicción y un 74% identifica el peligro de endeudamiento. No obstante, este nivel de conciencia no actúa como freno. El informe detecta que el 12% ya ha contraído deudas por apostar y un 69% reporta experimentar ansiedad o malestar vinculado a la práctica. Esto indica que el juego online no está siendo percibido como una actividad de azar, sino como un mecanismo de descarga emocional o una salida financiera ilusoria que prevalece sobre el instinto de autopreservación.

Al desglosar los datos por regiones, emerge una realidad socioeconómica diferenciada. En la región del NOA (Noroeste Argentino), la motivación por la expectativa de "ganar dinero fácil, rápido y sin esfuerzo" alcanza un pico del 74%, superando significativamente la media nacional.
En contraste, en regiones con mayor exposición digital como el AMBA, el juego parece estar más ligado al consumo frecuente y la presión de pares. Esta disparidad sugiere que, en las zonas con mayores índices de vulnerabilidad económica, el juego online se vende y se consume no como entretenimiento, sino como una estrategia de supervivencia o "salvación" financiera, lo cual agrava el impacto social de la ludopatía.

Los datos exponen un "silencio institucional" alarmante. Entre el 79% y el 87% de los jóvenes afirma que en sus hogares y escuelas se habla "poco o nada" sobre las apuestas. Esta falta de diálogo deja a los adolescentes a merced de los algoritmos de captación. El informe subraya que las amistades son la principal vía de iniciación (57%), lo que convierte al juego en un ritual de pertenencia generacional que ocurre a espaldas de los adultos. La escuela, lejos de ser un entorno protector, aparece como un espacio donde la práctica se socializa, pero no se problematiza.

Existe una confusión técnica deliberadamente explotada por las plataformas. Entre el 51% y el 66% de los adolescentes no logra distinguir entre un sitio de apuestas legal e ilegal. Incluso ante dominios simulados con la terminación oficial ".bet.ar", la mayoría se muestra insegura sobre su validez. Esta incapacidad para discernir la legalidad del sitio no es solo falta de información, sino el resultado de un ecosistema publicitario donde influencers y figuras públicas legitiman plataformas sin distinción de su estatus regulatorio, exponiendo a los menores a estafas y entornos de juego sin ningún tipo de garantía de juego responsable.

Por otro lado, existe una cuestión de género muy marcada. Aunque los varones apuestan tres veces más que las mujeres (24% frente a 8%), las adolescentes reportan un impacto psicosocial más agudo. Las mujeres declaran mayores niveles de acuerdo respecto a que las apuestas generan ansiedad (76% vs 67% en varones), alteraciones del sueño (65% vs 44%) y afectación del rendimiento escolar (60% vs 43%). Estos datos sugieren que, si bien la incidencia es menor en mujeres, la carga de malestar subjetivo y la presión social asociada al juego son proporcionalmente más severas, demandando enfoques de prevención con perspectiva de género que hoy son inexistentes en la política pública.

Entre Ríos, junto con Santa Fe y Córdoba, integra la Región Centro en este informe de la Cruz Roja. En esa población se encuentra que, mientras que el promedio nacional de participación directa en apuestas es del 16%, la Región Centro reporta un 14%, siendo la única región que se ubica por debajo de la media nacional.

En nuestra región también se observa que el 80% de los adolescentes considera que las medidas para evitar que menores apuesten no funcionan, una cifra que se alinea con la crítica local que suscitó la posible instalación de "mini casinos" en agencias de lotería entrerrianas en 2025.
Por otro lado, en lo que hace a incentivos, el 39% de los jóvenes de esta región afirma haber iniciado su actividad lúdica tras recibir un bono o promoción, lo que resalta la eficacia del marketing, principalmente mediante influencers.

A pesar de que la Legislatura de Entre Ríos sancionó en junio de 2024 la ley que promueve la prevención temprana de la ludopatía en todo el territorio, los datos del informe recolectados en las escuelas de la provincia sugieren (por ahora) un vacío de implementación. El informe de la Cruz Roja señala que entre el 79% y el 87% de los estudiantes sostiene que en sus hogares y escuelas se habla "poco o nada" sobre las apuestas online.

Esta "ausencia de palabra" en el aula puede resultar crítica en Entre Ríos, donde el Consejo General de Educación colaboró con el estudio, pero evidenciando con esto que la intención política aún no se traduce en un diálogo preventivo y efectivo con los alumnos.

En esta última semana el gobierno provincial intensificó su trabajo para prevenir la ludopatía, impulsando capacitaciones en escuelas y barrios, y articulando acciones con diversas áreas. Según Esteban Dávila, titular de la Dirección General de Salud Mental, más de 4.000 docentes y estudiantes fueron formados para detectar señales de alerta, mientras que cursos para preventores comunitarios incluyen contenidos sobre pantallas y juego patológico. Además, se desarrollan charlas en instituciones y espacios recreativos. Para quienes necesitan orientación, el Ministerio de Salud ofrece un programa específico y la línea 135, disponible para cualquier consulta relacionada con salud mental.

En resumen, lo cierto es que 1 de cada 8 adolescentes (12%) ha contraído deudas por jugar. El 49% sufrió una baja en su rendimiento académico. El 47% padece alteraciones en el sueño y el 69% reporta niveles elevados de ansiedad.