
Datos nacionales para pensar Entre Ríos.
Por Glosa
El cierre de 2025 deja un balance que, a primera vista, invitaría al brindis oficialista, pero que, bajo el bisturí del análisis técnico, revela grietas estructurales y un agotamiento del impulso en el último tramo del año. Si bien el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento anual del 4,4% respecto a 2024, la foto del cuarto trimestre muestra una desaceleración evidente: la variación interanual se recortó al 2,1%, menos de la mitad del promedio anual.
El dato positivo más robusto proviene del sector primario y financiero. Tras un 2024 difícil, la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura mostró un vigoroso crecimiento del 16,1% en el cuarto trimestre. Sin embargo, el verdadero "dueño" del año fue la Intermediación financiera, que se anotó una subida anual del 24,7%, consolidándose como el sector de mayor dinamismo en la economía argentina. Aquí, la llamada “bicicleta financiera” es la protagonista.
Este fenómeno dibuja entonces una economía de dos velocidades: mientras los servicios financieros y el agro empujan hacia arriba, la economía real, aquella que genera empleo masivo, empieza a mostrar signos de fatiga.
Lo más preocupante del informe técnico del INDEC publicado el pasado 20 de marzo que aquí analizamos radica en el comportamiento de la Industria manufacturera y el Comercio. En el cuarto trimestre de 2025, la industria registró una caída del 5,0% interanual, mientras que el comercio mayorista y minorista retrocedió un 2,2%.
Este declive industrial no es un dato menor; es el reflejo de una demanda que, aunque sostuvo el año con un consumo privado creciendo al 7,9% anual, empezó a desinflarse hacia el cierre (apenas +1,7% trimestral desestacionalizado). Si el consumo, que representa el 70,0% del PIB a precios corrientes, pierde tracción, el motor principal de la economía queda bajo amenaza.
Si hay un dato que debería encender todas las alarmas en el Palacio de Hacienda es la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF). Tras un año de crecimiento acumulado del 16,4%, en el cuarto trimestre la inversión se desplomó un 2,1% interanual.
La inversión en equipo de transporte de origen nacional sufrió una caída libre del 29,7% en el cuarto trimestre. En contraste, el equipo de transporte importado creció un 13,5%. En maquinaria y equipo, la historia se repite: el componente nacional cayó 11,3%, mientras que el importado subió un 9,7%.
Por este lado, el de las importaciones, los datos son llamativos y, hasta cierto punto, alarmantes para la industria local. Durante el cuarto trimestre, las compras al exterior crecieron un 10,1% interanual. Si bien este ritmo es menor al frenesí del primer semestre, cuando las importaciones llegaron a volar al 40,0% en el primer trimestre, sigue duplicando holgadamente el crecimiento del PIB trimestral, que fue de apenas el 2,1%.
El balance anual de las importaciones es contundente: cerraron 2025 con un aumento acumulado del 27,0%. Mientras la economía argentina (PIB) creció un 4,4% en el año, las importaciones lo hicieron seis veces más rápido, lo que indica una dependencia estructural de los suministros externos para sostener el nivel de actividad.
Cómo impactarán estas modificaciones en la estructura económica nacional en la provincia de Entre Ríos es algo que quizás empecemos a ver en el presente 2026. Lo que sí enciende las alarmas en diversos actores provinciales ligados al mundo del agro, es el cambio en la matriz exportadora que el gobierno libertario viene gestando desde sus inicios, principalmente a través de Vaca Muerta. ¿Ya no serán prioridad las exportaciones de materias primas y lo será ahora el gas y el petróleo? ¿Cómo será ese nuevo escenario? Preguntas en suspenso para más adelante.
Fotografía: Perfil