
La brecha entre precios de granos y maquinaria agrava la descapitalización del agro entrerriano, pese a un repunte en patentamientos y acceso al crédito.
Por Glosa
Según un informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), el sector agropecuario entrerriano enfrenta una "nueva normalidad" signada por un marcado deterioro en los términos de intercambio. Según este análisis, el poder de compra de los granos frente a la maquinaria agrícola ha sufrido una degradación estructural entre 2022 y 2025.
El quiebre de tendencia ocurrió en el primer trimestre de 2024, tras la corrección del tipo de cambio oficial. El impacto fue masivo: el costo de un tractor medido en soja saltó de 172 a 355 toneladas, mientras que en maíz pasó de 365 a 615 toneladas en apenas un trimestre.
Esta situación se explica por un "efecto tijera". Por un lado, la inflación en dólares, en donde el valor de la maquinaria aumentó un 36% en moneda dura entre 2022 y 2025. Por otro lado, el ciclo bajista de commodities, en donde los precios internacionales de los granos cayeron entre un 20% y 30% en el mismo período.
Durante el último año, se observó una divergencia en el comportamiento de los cultivos. La soja fue la única que logró cerrar el 2025 con una mejora del 12% en su capacidad de compra respecto al inicio del año. En contraste, los cereales mostraron un retroceso: el trigo necesitó un 8% más de producción para adquirir la misma tecnología, y el maíz sufrió una pérdida de poder adquisitivo del 6%.
De acuerdo a lo informado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, a pesar de la desmejora en la relación de precios, Entre Ríos registró 402 patentamientos en 2025, ubicándose cuarta a nivel nacional. Este dinamismo, aparentemente contradictorio, responde a la necesidad de reinversión tras la sequía y a un escenario macroeconómico con tasas de crédito más competitivas y mayor estabilidad cambiaria.
Todo esto lleva a pensar que el productor hoy se encuentra en una encrucijada financiera. Aunque el acceso al crédito facilita la capitalización, la cantidad de producto físico necesario para cancelar esas inversiones es casi el doble que hace tres años, lo que eleva significativamente el riesgo de las decisiones de inversión en el largo plazo.
Fotografía: agroempresario.com