El trébol alejandrino mejora la producción de arroz y maíz en Entre Ríos
Investigaciones del INTA San Salvador demuestran que el trébol alejandrino reduce la fitotoxicidad en cultivos de arroz y aumenta el rendimiento del maíz.
Por Glosa
En Entre Ríos, un reciente estudio realizado por el INTA San Salvador ha revelado que la incorporación del trébol alejandrino como cultivo de servicio puede ser clave para mejorar la producción de arroz y maíz. Este ensayo ha demostrado que el trébol no solo reduce la fitotoxicidad provocada por herbicidas residuales en sistemas arroceros, sino que también permite un aumento significativo en el rendimiento del maíz, llegando hasta un 35% más.
Los sistemas arroceros enfrentan el desafío de la persistencia de herbicidas residuales, que pueden afectar el establecimiento y la productividad de cultivos subsiguientes. Para abordar este problema, el equipo de investigación del INTA evaluó el impacto del trébol alejandrino en la calidad del suelo y el rendimiento de los cultivos de maíz en rotaciones con arroz y soja. Los resultados fueron positivos, mostrando que la inclusión de esta leguminosa favorece las condiciones para el desarrollo de los cultivos posteriores y reduce los efectos de fitotoxicidad.
Héctor Rodríguez, investigador del INTA y director del estudio, explicó que el objetivo principal fue determinar cómo la inclusión de una cobertura vegetal puede dinamizar la actividad biológica del suelo y favorecer el crecimiento del cultivo subsiguiente. Se observó una notable mejora en las condiciones del suelo en profundidad, lo que se asocia a una mayor actividad microbiana y al aporte de biomasa del trébol, facilitando la degradación de los herbicidas acumulados y reduciendo sus efectos tóxicos en el maíz.
El estudio incluyó ensayos en macroparcelas con diferentes híbridos de maíz y evaluaciones de muestras de suelo a distintas profundidades. Las parcelas que incorporaron trébol alejandrino mostraron un entorno más favorable para el desarrollo radicular, con mejoras significativas en los estratos más profundos del perfil del suelo. En particular, se registró una reducción del 21% en la fitotoxicidad en la capa de 0 a 30 centímetros y del 34% en la capa de 10 a 30 centímetros.
Además, las parcelas con trébol alejandrino presentaron un mayor contenido de materia orgánica en comparación con aquellas manejadas bajo el esquema tradicional. Estos cambios contribuyeron a mejorar las condiciones de implantación del maíz, generando una respuesta productiva positiva en los materiales evaluados. Rodríguez destacó que la presencia del trébol favoreció un mejor establecimiento del cultivo, lo que se tradujo en un aumento del rendimiento general de los híbridos evaluados.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la diferencia de productividad entre los planteos con y sin cultivo de servicio. El híbrido más sensible a la rotación mostró un incremento de 1.566 kilogramos por hectárea, lo que representa un aumento del 35% respecto al esquema sin cobertura. En otro material evaluado, la mejora fue de 557 kilogramos por hectárea, equivalente a un aumento del 11%. Estos avances se asociaron a mejores condiciones de implantación, mayor uniformidad del lote y espigas de mayor tamaño.
El estudio concluye que la incorporación del trébol alejandrino como cultivo de servicio no solo ayuda a reducir la fitotoxicidad, sino que también mejora el desempeño del maíz en la rotación. El mayor aporte de materia orgánica y la actividad biológica del suelo son factores que favorecen la degradación de los herbicidas residuales, posicionando a los cultivos de servicio como una alternativa efectiva para mejorar las condiciones del suelo y mantener la productividad en sistemas arroceros.
Fuente: Infocampo.