Por Glosa
El movimiento de hacienda en las islas del Delta del Paraná ha sido objeto de estudio por parte de Matías Martínez y Ernesto Massa, quienes presentaron su trabajo titulado "Ganadería en Isla, Costos y Decisiones frente a la creciente del Paraná". Este análisis surge en un contexto de crecientes pronunciadas en Entre Ríos, lo que ha llevado a los productores a replantear sus estrategias de manejo.
Massa destacó que la producción de carne en islas es una actividad tradicional, arraigada en la cultura de la región. Sin embargo, el territorio ha cambiado en las últimas décadas. La frontera agrícola se ha expandido, lo que ha generado una carga variable de hacienda en las islas, dependiendo del pulso hidrosedimentológico del río Paraná. Los humedales, en general, son muy productivos, y el Delta presenta una flora nativa exuberante, especialmente en primavera y verano. Esto se traduce en pastizales de buena calidad forrajera, aunque su aprovechamiento debe ser cuidadoso para evitar su sobreexplotación.
Los análisis realizados por los expertos muestran que, en condiciones óptimas, los productores pueden obtener ganancias de peso significativas, alcanzando entre 300 y 350 gramos diarios, dependiendo de la categoría del ganado. Sin embargo, la situación se complica cuando se deben trasladar los animales a tierra firme. Martínez explicó que los costos de alimentación fuera de la isla son considerablemente más altos, estimándose entre 3000 y 4000 pesos por día, en comparación con los 16 a 20 mil pesos mensuales que se gastan en la isla. Esto representa un diferencial de casi 60 mil pesos mensuales por animal, lo que plantea un dilema para los productores: ¿deben sacar los animales de la isla o mantenerlos allí?
La decisión se vuelve más crítica cuando se considera que, si las aguas no bajan y se aproxima el invierno, podría ser más conveniente vender parte del rodeo y convertirlo en un activo más seguro, como dólares o plazos fijos. Massa enfatizó la necesidad de que los productores adopten una mentalidad empresarial, priorizando la rentabilidad sobre la pasión por la cría de animales.
El análisis incluyó diversas variables, como la altura del terreno y la distancia a tierra firme, que afectan los costos de traslado. En localidades como Villa Urquiza, en el norte de Entre Ríos, los productores ya han comenzado a mover la hacienda, mientras que en otras zonas, como San Pedro, aún están organizando los embarques. La creciente del río Iguazú, que se mantiene alta, impacta directamente en estas decisiones.
Los expertos señalaron que este fenómeno ha sido anunciado con anticipación, lo que ha permitido a los productores ser más cautelosos en sus decisiones. La situación actual exige un enfoque estratégico para asegurar la viabilidad económica de la ganadería en islas.
Fuente: Campoenaccion
Fotografía: Campoenaccion